¿Cómo ser un líder efectivo en el deporte? Hablan los especialistas

liderazgo futbol base

El liderazgo es un elemento fundamental en la figura del entrenador. En el fútbol se pueden encontrar diversos estilos de liderazgo en cada entrenador. Así, son conocidos los estilos empleados por Mourinho, Guardiola, Simeone o Del Bosque. Todos líderes, pero con características y formas de actuar distintas.

Sin embargo, pese a ello, existen una serie de características comunes propias de las personas que ejercen el liderazgo, necesarias para desempeñar el rol de líder de una forma efectiva. Aquí te las presentamos.

Un líder establece los objetivos de forma común

A decir de los psicólogos deportivos, para poder ser un buen líder, lo primero es establecer los objetivos que tendrá que alcanzar el equipo, a nivel grupal e individual. No basta sólo con establecerlo, sino que hay que hacer partícipes a los jugadores, haciendo los objetivos suyos para favorecer su compromiso personal.

De este modo, el primer paso es comunicárselo y negociar con ellos si están o no de acuerdo.

“Para que un objetivo inspire motivación en un jugador, éste debe de ser atractivo, que suponga un reto para él pero que no sea muy fácil de conseguir”, sostienen.

Una vez planteados los objetivos y con los jugadores partícipes de ellos, se tiene que realizar un seguimiento sobre su consecución. Y tras ello, de nuevo, “tenemos que informar al jugador de su avance”: se tiene que ir dándole una retroalimentación sobre el avance en la consecución de los objetivos planteados.

Mediante ellos, lo que se consigue es dirigir y orientar a los integrantes del equipo hacia la consecución de un alto rendimiento, lo que significa que las metas que se plantean tienen que ir siempre enfocadas a intentar conseguir el máximo rendimiento posible mediante su consecución.

Motivación y emoción, una fuente de energía

Otra característica que resalta en los líderes es su capacidad para tener energía y transmitirla a su equipo. Mediante esta, se consigue motivar e inspirar confianza.

Es importante, indican los expertos, no confundir tener energía y transmitirla, con hacer un uso inadecuado de gritos y malas formas hacia los jugadores. Son cosas muy diferentes.

“La capacidad para escuchar y ser escuchado por los demás, es otra característica a destacar de un buen líder”, añaden.

Así, el líder también tiene que estar abierto a que se produzcan modificaciones en su planificación inicial, ante posibles errores o dificultades que se puedan presentar y que otros hayan advertido previamente.

Por tal, si el líder escucha lo que los demás tienen que decirle, sus seguidores (sus jugadores y resto del cuerpo técnico) se sentirán importantes dentro de la dinámica del equipo. Además, verán que tienen capacidad para modificar las situaciones que se dan a su alrededor; por tanto, adquirirán una mayor responsabilidad sobre la situación del equipo.

“En definitiva, se les empodera, se les sigue haciendo participes del desarrollo del equipo y de las decisiones que les conciernen”, destacan.

Por último, un buen líder sabe cómo generar un clima emocional positivo dentro del equipo, que aporte seguridad a sus integrantes. Con esto se consigue generar un ambiente basado en la cooperación y se facilitan las relaciones interpersonales entre sus integrantes, fomentando los lazos entre éstos, lo que hace aumentar la complicidad entre ellos y, en definitiva, la cohesión grupal.

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