Cristiano Ronaldo y su inspiradora historia como futbolista

CR7 AYER Y HOY

El 14 de agosto de 2002 es una fecha que el fútbol mundial no olvidará. Aquel día, en la cancha del viejo estadio José Alvalalde, en Lisboa, el mundo conoció a un joven de tan solo 18 años que hoy brilla con luz propia. Cristiano Ronaldo debutó ese día en el balompié profesional en el encuentro entre el Sporting de Lisboa y el Inter de Milán, en el juego de ida de la tercera ronda clasificatoria de la UEFA Champions League.

El joven nacido en Funchal, Portugal, ingresó al terreno de juego al minuto 58 sustituyendo al delantero español Toñito. El partido terminó con marcador de 0-0, pero desde ahí su carrera sólo fue en ascenso.

El hoy astro mundial pocas veces abre su corazón para hablar de su vida y de su carrera como jugador. Pero en el 2017, a 15 años de su debut profesional, lo hizo para el portal “The Players’ Tribune”, donde escribió en primera persona sobre sus momentos más emotivos.

Sobre cómo comenzó a jugar fútbol, el crack del Real Madrid se recuerda de hace 26 años, cuando él tenía siete años de edad y militaba ya en el CF Andorinha, donde su padre era utilero.

“Él (su papá) fue mi primer representante. Cuando llegábamos a casa después de los partidos, él solía decir, “¡Cristiano ha marcado un gol!”. Ellas respondían, “Ah, muy bien.” No parecían muy emocionadas.

La siguiente vez él llegó a casa y dijo, “¡Cristiano ha marcado dos goles!” Nada, cero emoción. Solo decían, “Qué bien, Cris.” ¿Que qué hice yo? Seguí marcando y marcando. Una noche, mi padre llegó a casa y dijo, “¡Cristiano ha marcado tres goles! ¡Ha sido increíble! ¡Tenéis que venir a verle jugar!

Yo seguía mirando a la banda antes de cada partido y veía ahí a mi padre, de pie, solo. Hasta que un día -jamás olvidaré esta imagen- mientras calentaba, volví a mirar como siempre y ahí estaban mi madre y mis hermanas, sentadas en la grada.

Parecía… ¿Cómo decirlo? Parecía que estaban cómodas. Estaban abrazadas, y no aplaudían ni gritaban, solamente me saludaban, como si aquello fuera un desfile o algo así. Y eso era lo único que me importaba. Me sentí tan bien en ese momento. Significó mucho para mí. Algo cambió dentro de mí. Me sentí orgulloso”.

En momentos no tan gratos como la pobreza de la ciudad de Madeira, CR7 explicó que su única forma de sentirse protegido era con el respaldo de su mamá y hermanas. A los 11 años se fue a la academia del Sporting Clube, donde admite que fue “la etapa más difícil de su vida”, por el hecho de viajar a una cultura diferente sin su familia.

Pero luego tomó la decisión que cambió su vida y lo relata de esta manera:

“Así que a los 11 años tomé una decisión. Ya sabía que tenía más talento que los demás. En ese momento decidí que también iba a trabajar mucho más duro que ellos. Ya no iba a jugar como un niño. Ya no me iba a comportar como un niño. Iba a entrenar con la convicción de que iba a llegar a ser el mejor del mundo.

Empecé a escaparme de la residencia por la noche para entrenar. Me puse más fuerte y rápido. Y entonces, cuando salía al campo, aquellos que solían decir que era demasiado pequeño me miraban sorprendidos, como si se les cayera el mundo encima, y no decían nada.

Cuando tenía 15 años, me acerqué a algunos de mis compañeros durante el entrenamiento. Lo recuerdo claramente. Les dije, “Algún día seré el mejor jugador del mundo”. Se rieron. Todavía ni siquiera estaba en el primer equipo del Sporting, pero realmente lo pensaba. Lo decía totalmente en serio”.

Ganar títulos ha sido una de las constantes en la carrera del portugués y asegura que la etapa en el Real Madrid ha sido de las mejores. Sin embargo, nada supera al hecho de ser padre afirma: la cataloga como la mejor experiencia de su vida.

“Hay un momento con mi hijo que va a quedar grabado para siempre en mi memoria. Cuando lo recuerdo, me emociono.

Es el momento justo después de ganar la última final de la Champions en Cardiff. Acabábamos de hacer historia. Tras el pitido final, sentí que había mandado un mensaje al mundo. Pero entonces mi hijo entró al campo a celebrar conmigo… y la emoción cambió al instante. Él estaba corriendo de un lado para otro con el hijo de Marcelo. Agarramos el trofeo juntos. Y después paseamos por el campo de la mano.

Es una alegría que jamás había sentido hasta ser padre. Son tantas las emociones pasando al mismo tiempo que es imposible describir con palabras lo que sentí. Cuando volvimos al Bernabéu para celebrar, Cristiano Jr. y Marcelito estaban jugando sobre el césped delante de todos los madridistas. La escena no tiene nada que ver con la que viví yo a su edad, jugando en las calles, pero espero que mi hijo se sienta como me sentía yo en esos momentos”.

Cristiano finaliza su carta explicando que tras cientos de partidos con los merengues, su “máxima ambición es ganar”, apelando que lo ha escrito en sus chimpunes justo en el talón del pie, con la frase “El sueño del niño”.

1 Comment

  1. Mijail Alexander Romero Fernández

    11 Mayo, 2018 at 6:59 pm

    Eres y serás el mejor del mundo x tu umildad K te caracteriza espero ser como tu un gran golpeador soy tu hincha peruano K la gloria siempre te acompañe ⚽⚽⚽

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