¿Cuál es la distancia entre ganar y perder?

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Siempre es necesario pensar en la capacidad de sufrimiento de algunos jugadores. Siempre es bueno enseñar y hacer entender para mejorar las actitudes que los protagonistas toman en dentro y fuera del campo. James Leath es un entrenador de la liga de fútbol americano especializado en psicología deportiva y preparación física. Él tuvo la suerte de jugar en varios equipos americanos hasta que una lesión le obligó a retirarse. De ahí pasó a entrenar jóvenes atletas en diversas universidades norteamericanas, y hasta hoy sigue formando y entrenando jugadores.

Un día Leath recibe la llamada de un ex-alumno que tuvo hace años, y que estaba compitiendo en la máxima categoría del fútbol americano.

Trascurre la conversación con temas banales hasta que llega la siguiente pregunta.

  • Maestro, ¿cuál es la diferencia entre ganar y perder? 
  • Centímetros. 
  • Está bien, pero ¿qué significa eso?
  • ¿Qué crees que significa?
  • Te conozco bien, y tu respuesta no tiene nada que ver con el resultado del partido.
  • ¿Cuando realizaste tu último entrenamiento?
  • Esta mañana, muy temprano.
  • ¿Corriste sprints?
  • Sí, claro, muchos.
  • ¿Desde el fondo de la línea hasta el otro fondo?
  • Por supuesto, yo siempre toco la línea del fondo, siempre llego hasta el final.
  • ¿Tú crees que todos tus compañeros tocan la línea?
  • No, algunos jugadores no llegan hasta el final. Ya sabes que muchos hacen trampas, creen que llegando primeros de esa manera ganan.
  • CENTÍMETROS. Ahí lo tienes amigo. Ganar o perder no está bajo tu control. En lugar de preocuparte del resultado, compite. Compite en cada momento de tu vida, compite contra el que más corra de tu equipo, compite contra el que mejor marca realice. Compite en cada entrenamiento contra todos y contra ti, exígete el máximo. Un competidor no se preocupa del marcador ni de las estadísticas, un competidor lucha para ser lo mejor que puede ser y su hambre de mejora nunca se acaba.

James Leath narra como después de unos minutos de reflexión el alumno se despide de él sobre las 20.30 horas para acostarse. El alumno sabe que un jugador descansado al día siguiente estará preparado para ser el mejor. El entrenamiento invisible lo llaman algunos.

Entrenar campeones del mundo es lo más fácil, para otros. Fácil porque se autoexigen, vienen enseñados, tienen hambre y para eso no hay límite de edad. El trabajo con la base es otra cosa, las categorías inferiores son mucho más difíciles.

La motivación no es permanente, sube y baja, muchas veces por los altos objetivos marcados que en ocasiones no se cumplen. La autoexigencia en ocasiones no existe, cualquier impedimento es una excusa para no entrenar a tope.

“Tenemos que estar listos y preparados para controlar nuestro estado de ánimo y empezar cada entrenamiento como si fuera el último, no existen más entrenamientos, podría ser el último entrenamiento de tu vida. Si yo lo puedo hacer, tú también. Solo la unión de ambos nos hará disfrutar del proceso, el resto son excusas. CUANDO ENTRENES, ENTRENA AL MÁXIMO”, finaliza la reflexión.

Ahora pregúntate cuál es la distancia entre ganar y perder. Tú solo tienes la respuesta.

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