¿De qué depende la reacción de un jugador frente al cambio?

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¿De qué depende la reacción de un jugador frente al cambio? Una de las características de los deportes de equipo es que no estás solo, compites junto a otros para buscar un objetivo común. En palabras de la psicóloga deportiva Paula Lázaro, “parece idílico tener un compañero al lado con el que compartir responsabilidades y funciones, pero la parte menos bonita es que los equipos suelen tener más integrantes de los que pueden competir por reglamento”.

Por tal, semana tras semana, el entrenador tiene que establecer una alineación y decidir a qué jugadores deja fuera o cuáles son parte del ‘plan b’ en función a la estrategia que tenga planteada. Y como nada es seguro, todo puede cambiar en función a la necesidad de adaptarse durante un partido.

La especialista manifiesta que mientras el entrenador selecciona como si fuera una entrevista de trabajo, los jugadores compiten unos contra otros, demostrando su máximo rendimiento en entrenamientos para ganarse el puesto.

“Pueden tener “suerte” y ser los elegidos o asumir que haya alguien que en ese momento sea más valioso para el equipo”, dice.

El cómo te tomes esa incertidumbre y sus distintas posibilidades, depende de muchos factores.

“La reacción de un jugador frente al cambio depende mucho del equipaje que lleve en su mochila: de su manejo de la presión, su auto exigencia, el entrenamiento que tenga en tolerancia a la frustración, pero también hay una parte muy relacionada con la gestión de los equipos”, sostiene.

La especialista explica que una de las ramas más importantes dentro de la dinámica de los equipos es el establecimiento y gestión de roles, tanto de los jugadores que están dentro del campo como los que son parte del banquillo. Y no se habla sólo de si un jugador es delantero o defensa central, si no de las funciones que desempeña en cada momento, derivadas de su posición, de la configuración del equipo o de la estrategia ante un determinado rival.

Así, por ejemplo, no necesariamente se efectúa el cambio porque el jugador haya hecho mal su trabajo; sino que puede ser que era lo que el técnico creía que necesitan en cierto momento del partido.

Es decir, el rol no coincidía con las necesidades específicas del equipo. Y eso es completamente legítimo: nunca sabes al 100% cómo va a ir un partido y por eso tienes la posibilidad de hacer cambios.

“Pero es que el “tema roles” no es tan sencillo como parece y además, somos personas racionales (deportistas incluidos) que necesitamos saber en cada momento el por qué y el para qué”, aclara Lázaro.

La psicóloga deportiva señala, en ese sentido, que si un deportista tiene que desempeñar un rol dentro del equipo, es imprescindible para su rendimiento que tenga claras cuáles son sus funciones y que entienda cuál es su papel durante la temporada o durante un determinado partido.

“El problema fundamental es que asumimos que eso es algo innato que los jugadores entienden desde el momento en el que empiezan a formar parte de un equipo, pero la verdad es que no. Los roles se trabajan y se explican y es necesaria la comunicación entrenador-jugadores para que no exista esta ambigüedad de rol”, resalta.

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