¿Debería la industria del fútbol ser gestionada por ex jugadores?

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¿Debería la industria del fútbol ser gestionada por ex jugadores? Esta fue la interrogante que se planteó en el World Football Summit 2017, realizado en octubre pasado en el Teatro Goya de Madrid, España, donde se dieron cita grandes figuras del deporte rey.

El ex CEO y presidente de la Professional Footballer’s Australia (PFA), Craig Foster, manifestó que “desde la posición de ex jugador, es un tema interesante porque existe un cierto tópico instalado en la gente que dice que el fútbol se basa en los jugadores y en los fans”. Así, en sus palabras, “la monetización de la afición, la comercialización del fútbol, las inversiones en infraestructura, todos son temas muy importantes, pero el centro del negocio siempre acaban siendo los jugadores y la afición”.

El también comentarista y analista futbolístico de la televisión australiana, y hoy embajador de Johan Cruyff Institute en Australia tiene muy claro que los principales aportes de los ex jugadores al negocio del fútbol son la gratitud, el conocimiento específico de este mundo, los valores y los contactos, el respeto por la esencia del negocio, y el poder de liderazgo.

“Cuando hablamos de incorporar a ex jugadores a la gestión del fútbol pensamos en satisfacer las propias necesidades de esos futbolistas, pero ¿y si hablamos de las necesidades de la administración de ese negocio, el bien que podrían hacer a instituciones, clubes y demás estamentos con la preparación adecuada?”, dijo Foster.

Para ello, el ponente está convencido de que tanto la FIFA como FIFPro tienen una gran responsabilidad y un enorme reto por delante, pues “deberían proporcionar formación a los jugadores en activo porque ellos son el centro de todo el negocio, los que se dejan la piel, y deberían tener derecho a la educación y oportunidades dentro de los clubes”.

El australiano cree que “el 90% del talento dentro del fútbol se está desperdiciando y eso hay que cambiarlo”.

“No quiero que se me malinterprete, pero en el fútbol se gastan millones en reclutar a ejecutivos externos a este mundo, de fuera del sector, en lugar de crear nuestra propia cantera para que estos profesionales se queden en el club, transmitan sus valores y lo posicionen al máximo nivel. Mi argumento es que el fútbol no está dando a sus jugadores o ex jugadores la oportunidad de demostrar que pueden ser también los mejores desde la gestión. Esa era la visión de Johan Cruyff, que comparto totalmente”, acotó.

Para Craig Foster es un problema cultural y explicó, por ejemplo, que “en Australia, y en otros lugares, todavía existe esa creencia entre los jugadores y, en especial entre los entrenadores, de que no es necesario alentar a los jugadores para que estudien durante su carrera deportiva; que deben ser sólo jugadores de fútbol, las 24 horas del día, que sólo deben pensar en entrenar y jugar, cuando muchos estudios científicos indican que desconectar es muy bueno”.

Por tal, Australia ha cambiado su esquema y hoy valora mucho el binomio estudios-fútbol. Así, los jugadores puedan formarse en tres ámbitos: haciendo cursos de diferentes materias online; formarse como jugadores, para ser grandes profesionales y poder representar de la mejor manera posible al país, y conocer la gestión de los clubes.

“Una vez por semana vamos a darles la oportunidad de que, con la ayuda de un mentor, conozcan las diferentes funciones que tiene un club a nivel institucional, no sólo en el sentido técnico. De esa forma, los mejores jugadores pueden ser grandes representantes del club desde otras posiciones porque se habrán formado para hacerlo. Y, los que no lleguen a estrellas, que es la gran mayoría, puedan trabajar para su club, en el que creen, al que aman y al que han estado ligados durante buena parte de su vida”, detalló.

En aquella oportunidad, participó también Fernando Revilla, presidente de la División América y miembro del Comité Ejecutivo de FIFPro, quien tras diez años como jugador profesional, aportó el punto de vista del continente americano, donde el factor socio-económico es clave.

“Somos un país exportador de jugadores. Y en América tenemos una realidad muy diferente porque a la educación no se le da tanta importancia y además, la educación pública no es muy buena. Así que en la mayoría de los casos, a los jugadores se les aconseja dejar la escuela para dedicarse al fútbol”, señaló.

El también gerente general de la Agremiación de Futbolistas Profesionales del Perú y miembro del Comité del Estatuto del Jugador de la FIFA agregó que “en Sudamérica hay estadísticas que dicen que el 25-30% de nuestros jugadores no han acabado la escuela”. Y ahí nos encontramos con un verdadero problema.

Según Revilla, los que consiguen llegar a profesionales entran en esa burbuja y renunciar a ese tren de vida es mucho más complicado.

“Tenemos muchísimos futbolistas que acaban su carrera, acostumbrados a ganar una cantidad de dinero importante, y no saben qué hacer con su vida. Y el mercado laboral no les da el valor que les daba como futbolistas. Como futbolistas, les podrían pagar muchísimo dinero por jugar al fútbol, pero si no están preparados para la vida, el mercado laboral los valora muy poquito. Ahí está la importancia de la educación”, resaltó.

FIFPro América ha aceptado el reto de empezar a cuidar de sus futbolistas. Así, en la actualidad, se encargan de dar, primero cursos de nivelación para que los chicos que no acabaron el colegio puedan terminarlo. Y, a partir de ahí, para los más formados, hay un poco de todo: cursos técnicos, cursos de idiomas, cursos de entrenadores, salidas académicas para los que quieran dedicarse a la gestión deportiva, grados para los que quieran ir a la universidad.

 

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