EL ENTRENAMIENTO DEL NIÑO PORTERO EN EDADES TEMPRANAS

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En edades tempranas desde los 6 hasta los 11 años en la mayoría de ocasiones se quiere dotar al niño portero de unos entrenamientos desmesurados, con el objetivo de trabajar aspectos que en la mayoría de las ocasiones requieren de fuerza.

El niño portero no deja de ser eso, UN NIÑO. El trabajo con fuerza (pliometría, chalecos lastrados, cinturones lastrados, balones medicinales, etc) no hacen ningún bien a niños tan pequeños, ya que apartamos y dejamos de lado cualidades perceptivo-motrices valiosísimas que luego, de no trabajarlas a tiempo, pasan factura negativa al cabo de los años.

El portero debe ser lo más perfectamente posible técnicamente, y ahí es donde juegan un papel fundamental las cualidades perceptivo-motrices.

El entrenamiento analítico, a pesar de las críticas que muchos realizan sobre esa forma de entrenar, pienso que es la mejor manera de que el niño portero aprenda. Estos entrenamientos no tienen porque ser aburridos. Ahí es donde juega un papel fundamental el entrenador, quien debe buscar y pensar variación de ejercicios, de corta duración, y con un objetivo único en todos ellos.

A medida que el niño realiza cada gesto técnico correctamente, podemos empezar a incluir estímulos, gradualmente, en el que hagamos al niño que piense en realizar el gesto cada vez con más rapidez y más naturalidad. Los estímulos pueden ir desde: una acción previa (saque, velocidad de desplazamiento, etc), trabajos de velocidad de reacción discriminativa, incertidumbre, etc. Son trabajos en los que al portero le hacemos pensar y le vamos metiendo estímulos para su correcta evolución.

Un niño, por hacer correctamente el gesto técnico, no tiene porque pasar a trabajar fuerza. Podemos trabajar la velocidad en cualquiera de sus variantes, buscando el beneficio del niño.

TOMADO: Fan Page: El Consejo del DT

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