¿Es aconsejable cambiar a su hijo de club por el simple hecho de ir a uno mejor?

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¿Es aconsejable cambiar a su hijo de club por el simple hecho de ir a uno mejor? Es la constante pregunta que se hacen los padres cuando ven notables mejoras en sus niños futbolistas. Y más si se le añade el “coqueteo” de alguna institución de mejor infraestructura, por mencionar un ejemplo.

Según la psicóloga deportiva Lorena Cos, cuando se habla de niños en etapas formativas no es aconsejable cambiarlos de club por el simple hecho de ir a uno mejor, donde tenga más opciones de competir, porque está en la parte alta de la clasificación o porque ahí se formaron grandes deportistas.

“En estas edades tenemos que dejar que aprendan y se desarrollen en el contexto deportivo con el que están más familiarizados, sin dejar de lado que el destacar o tener habilidades ahora no les obligará a dedicarse a ello en un futuro y que además esa será una decisión de ellos”, asegura Cos.

Según explica la especialista, la familia es un gran apoyo y debería concentrar toda su energía en transmitírselo a sus hijos “sin tener que preocuparse por tomar decisiones que no tocan”. Así, es el propio proceso formativo el que marcará el cambio.

“No es necesario anticiparse, si le gusta y elige ese deporte para competir, creará nuevas oportunidades más adelante”, acota.

La experta sostiene que el entrenador que educa en estas categorías tiene que controlar la captación que hace de otros niños a clubes vecinos con el objetivo de diseñar un “gran equipo” y sin pensar en lo que es mejor para los más pequeños y para su desarrollo.

Cos afirma que el entorno saludable y confortable en el que se encuentran jugando en el equipo de su barrio está por encima del estatus o reconocimiento deportivo que pueda dar un club.

En palabras de la psicóloga deportiva, el mejor club para que su hijo crezca de forma saludable será aquel en el que su filosofía de trabajo sea la de educar y formar; se divierta cada día, juegue mucho o poco; el refuerzo positivo forme parte de cada entrenamiento; tenga a sus amigos, se sienta cómodo y familiarizado.

Asimismo, disfrute de un buen entrenador que forme en valores y se preocupe por su desarrollo; no exista la presión ni los gritos; pueda desarrollar su creatividad sin miedo a fallar.

Además es de suma importancia que el respeto por todos los componentes sea la base, que despierte la curiosidad y el deseo de aprender; y que el deportista quiera estar y sea parte de esa decisión.

“Ahora toca preocuparnos de que se diviertan y estén cómodos con su deporte y con el contexto donde lo practican, lo demás ya llegará, no tengamos prisa en adelantar las cosas. Lo más importante, escuchemos a los más pequeños, sus necesidades y sus opiniones son importantes para hacer que todo sea mucho más fácil”, finaliza.

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