La dieta de un jugador no dista mucho de la que debería seguir cualquier persona, sostiene nutricionista del Valladolid

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La nutrición es uno de los factores que, en ocasiones, suele olvidarse como parte primordial del desarrollo del futbolista. Sin un organismo sano y una buena dieta, no es posible, por ejemplo, correr la banda con la velocidad necesaria para ganar la espalda al contrario. Por ello, los deportistas siguen un estricto calendario de comidas en el que se incluyen principalmente carnes, pescados y, sobre todo, carbohidratos.

“En el fútbol hay factores muy significativos, pero cada vez se le está dando más importancia a una alimentación suficiente, equilibrada y adaptada a las necesidades de los jugadores. Junto al entrenamiento, es el pilar fundamental de un rendimiento óptimo, pero sin dejar de lado, claro está, otros factores como el descanso y la psicología”, explica Fernando García Oliveri, nutricionista del Real Valladolid C.F.

Las necesidades de un defensa no son las mismas que las de un extremo, sostiene el experto. Pero, según explica, generalmente (siempre se debe individualizar) una dieta óptima debería aportar entre 5-12 gramos de carbohidratos por kilogramo (kg) de peso corporal y entre 1,4-1,6 gramos de proteínas por kg de peso corporal.

Este régimen de comidas se distribuye entre «cinco y seis ingestas», como se denominan a nivel técnico.

Sin embargo, asegura el especialista, la dieta de un jugador de fútbol no dista mucho de la que debería seguir cualquier persona para estar sana.

“A menudo se piensa que la alimentación de un futbolista difiere mucho de la que deberían llevar la gente normal, pero no es así. Exceptuando un mayor aporte de carbohidratos y líquidos, además de una mayor cantidad de proteínas, el resto de nutrientes pueden satisfacerse con las recomendaciones de una población general, pero el problema está en que la sociedad no lleva una alimentación idónea, por lo que los futbolistas, y en general los deportistas, siguen una alimentación diferente a los demás”, asevera García Oliveri.

Desayuno y entrenamiento

La dieta idónea de un jugador comienza en el desayuno, momento en que se llenan de energía para afrontar lo que les espera el resto del día.

Por lo general, la jornada del futbolista está formada por un intenso entrenamiento o más de un partido. Es en estas primeras horas del día donde arranca la labor del nutricionista.

El nutricionista indica que en el desayuno nunca debe faltar una buena carga de carbohidratos en forma de cereales o pan de manera fundamental. Asimismo, se juntan con leche, café y una óptima dosis de vitaminas y minerales a base de frutas.

“Durante el entrenamiento nunca faltan el agua para evitar la deshidratación, los calambres y poder mantener una buena actividad e intensidad durante el mismo”, completa el dietista del Real Valladolid C.F.

Tras el entrenamiento es necesario recuperar mediante comida y bebida los tejidos que hayan sido perjudicados en el transcurso del ejercicio. Así, en la ingesta post-entrenamiento, los jugadores rellenan los depósitos de glucógeno y, con ello, se favorece la reparación de tejidos dañados durante el entrenamiento.

“Aquí es donde se produce la mayor ingesta de carbohidratos, ya que es cuando mejor los asimila el cuerpo. Para favorecer la rapidez de reposición se facilitan batidos con una alta carga de carbohidratos, además de una cierta cantidad de proteínas. Estos batidos son idóneos hasta que el jugador llega a casa y come. Además también se ofrece fruta», explica.

En otro momento, el dietista asegura que el tener que jugar un partido a las 12 de la mañana y a las 4 de la tarde afecta en el momento de las ingestas previas al partido. Y es que como la principal debe realizarse 4 horas antes, hay que planificar horarios y tipos de comida en función de la hora del partido.

En ese sentido, “si el partido es por la tarde, tienes todo el día para asegurar una óptima ingesta, así que puedes desayunar a las 08:00, almorzar a las 10:00, comer a las 12:00 y una pequeña ingesta a las 14:00 sí el partido es a las 4”.

Asimismo, “si el partido es por la mañana, el día anterior tienes que asegurarte de llenar bien los depósitos de glucógeno ya que antes del partido, posiblemente sólo puedas realizar una ingesta. En este caso, el desayuno será a las 08:00 y se hará una pequeña ingesta a las 10:00”.

“Otro punto importante es la hidratación, jugar a las 4 de la tarde implica, generalmente, una mayor sudoración por el calor ambiental, por lo que la ingesta de fluidos debe ser mayor”, finaliza.

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