La insana competitividad fomentada por algunos padres provoca violencia en el fútbol infantil

insana

La psicóloga Patricia Ramírez fue enfática en un artículo anterior: “el niño en el fútbol no tiene que rendir, el niño en el fútbol debe disfrutar y divertirse”.

Sin embargo, existen situaciones de los padres de familia que quiebra la teoría de Patricia Ramírez. Es la presión desmedida hacia sus hijos. Claro, antes presionan al árbitro y hasta a los rivales. Todo ello demuestra una total falta de empatía con los niños. Les dan valores mayores a un deporte que lo realizan los niños.

Quieren, en resumen, llevar costumbres propias de la Primera División a un certamen donde compiten niños de 6, 7 y 8 años de edad. En resumen, se podría decir que priorizan cosas que los propios chicos no le dan.

¿Cómo acabar este fenómeno? Puede ser que los clubes y academias les den deberes a los padres de familia y hacerlos partícipes de los valores de la institución. Los papás no pueden comportarse como si el deporte rey no fuera un parte de la misma vida, la real, la verídica.

Los padres deben relajarse y alentar a sus hijos, sea cual sea el resultado.

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