«Los padres “entrenadores” han de educar al hijo que tienen, no al que les gustaría tener»

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«Los padres “entrenadores” han de educar al hijo que tienen, no al que les gustaría tener». Así lo señala, en su último libro, Fran Castaño, profesor y autor del libro «La mejor medalla: su educación», donde explica principalmente cómo educar a tu hijo en el deporte, y todos los beneficios que esto conlleva. Eso sí, se recalca siempre una premisa: que los hijos adquieran este hábito mientras disfrutan, y que el mejor momento para que un niño empiece a practicar deporte es «siempre».

En la elección del deporte cuando se inician, Castaño sostiene que “el asesoramiento de los padres es muy importante, pero siendo realistas”.

“Si se escoge pertenecer a un club, por ejemplo, que esté sea adecuado a las expectativas, tanto de los padres, como del niño. Es decir, que no le apuntes a uno que está a 90 kilómetros de tu casa porque luego no iréis”, dice.

Tampoco debemos olvidar – acota – que son ellos los que tomarán la decisión final. Para ello, han de probar muchas disciplinas deportivas diferentes, y ver cuál disfrutan más, o en cuál se sienten más cómodos.

Al ser interrogado sobre cómo lograr que nuestro hijo siga practicando deporte a lo largo de su vida, el autor de «La mejor medalla: su educación» manifiesta que “lo primero que hay que tener claro para que tu hijo haga deporte es que se lo pase bien. Si esto se ha consiguido mientras ha practicado deporte de niño, y los padres han actuado adecuadamente —esto es, sin presiones—, este niño será el que hará deporte cuando crezca”.

“Pero muchas veces ocurre que un niño que disfrutaba del deporte, que se lo pasaba bien, lo acaba dejando un poco más adelante a las puertas de la adolescencia, justo cuando es más necesario”, añade.

Así, señala que si los padres lo enfocan como diversión, no tendrían por qué dejarlo. Pero también es verdad que llega un momento que el deporte exige compromiso. Y – en palabras del escritor – la perseverancia la tenemos que enseñar los padres.

“No le ates el cordón de pequeño, y si le cuesta media hora, ten paciencia, que luchando lo va a conseguir. ¿Qué ocurre? Que los padres somos muy «resultadistas» y hacemos que el crío solo tenga en mente objetivos. Así los niños se rinden, se enfandan y dejan de luchar”, lamenta.

En ese sentido, aconseja no relacionar el deporte con resultados, pues “nuestros hijos tienen que superarse a ellos mismos, no a los demás, y esto es extrapolable a todos los ámbitos de la vida”.

“Si tu hijo pretende ganar a unos que no puede, lo intentará, pero llegará un momento en que se venga abajo y tire la toalla. En cambio si tú o el entrenador le dice «hoy has pasado un cono, mañana entrenando pasarás tres». Cuando consiga pasar el cuarto habrá aprendido la lección más grande de la vida: que las cosas se consiguen con esfuerzo, con perseverancia, y con constancia”, destaca.

Castaño sostiene que es mejor explicar al niño que se tiene que esforzar a que tiene que conseguir goles o resultados, porque si no se rendirá y obtendremos el efecto contrario.

“Lo que ocurre es que la mentalidad de algunos padres es que su hijo viva del deporte, en vez de inculcarle tesón”, agrega.

Sobre el rol de los padres, indica que “no debemos olvidarnos de los valores que defendemos como familia. Y por supuesto, nunca anteponer los resultados, o la técnica, a lo que verdaderamente importa: la educación, la salud y el disfrute. Esa debe ser nuestra mejor medalla”.

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