VIDEO: ¿Cuán importante es la neurociencia en el fútbol base?

neurofutbol

Hoy en día, la ciencia ha permitido conocer las respuestas a interrogantes de los clubes de fútbol relacionadas a la salud de los jugadores, la selección de técnicos, la definición de estrategias o el conocimiento de la verdadera compatibilidad entre futbolistas y el club.

Las investigaciones neurocientíficas permiten entender los distintos mecanismos neurocognitivos que subyacen a la conducta humana, tales como la motivación, el aprendizaje, la capacidad para resolver problemas, el trabajo en equipo y los procesos de toma de decisiones.

Así, transferir el conocimiento de la ciencia al mundo del fútbol, no es más una utopía.

En palabras de Víctor Hugo Monteza, especialista en Neurociencia, que labora en las divisiones menores de Alianza Lima, “la neurociencia está formada por la psiquiatría, la filosofía, la psicología y la educación, y trata de demostrar cómo se dan nuestras conductas a partir de nuestros sentidos, de nuestras percepciones”.

“Muchas veces, los chicos, en menores, cuando entrenan están viendo mucho el balón y no ven quién está a su derecha, izquierda, adelante, en qué espacio de campo están. La neurociencia aporta eso: te hace consciente sobre qué estás haciendo, por qué estás sintiendo lo que sientes”, dijo Monteza para Canal IPE TV.

El experto que cuenta con estudios en la Asociación Educar de Argentina manifestó que, gracias a una experiencia en Chile, fue testigo de cómo se puede moldear el cerebro de un niño a lo que el técnico desee. Y no sólo eso, sino que lo convierta en un hábito.

“Cuando los chicos estaban entrenando, los técnicos les mencionaban ‘¿qué estás mirando?’, ‘¿qué escuchas?’, ‘¿qué le dices?, entonces allí no les decían qué hacer, simplemente los llevaban a un momento de reflexión. El chico escuchaba, procesaba y los obligaban a jugar con la cabeza levantada. Eso es algo que te aporta la neurociencia: a ser conscientes (de lo que sucede a tu alrededor)”, contó.

El hecho de conducir el balón con la cabeza levantada mejora dos características. La primera es el tacto, pues la intención es lograr que el balón siempre esté cerca al pie, para así, en una situación de juego, se aumenten las posibilidades de driblar o maniobrar en el momento de enfrentar al rival. Este es el estilo de dominio del balón que poseen Lionel Messi o Ronaldinho.

La segunda característica es desarrollar una visión panorámica. Al tener consciencia de la cercanía del balón, es posible conducirlo con la vista hacia el frente, así, la percepción sobre el terreno de juego se amplía.

“Los futbolistas jóvenes miran el balón y a los rivales, los experimentados miran los espacios libres. Nosotros los entramos para mirar los espacios libres. Esto le da velocidad y precisión al juego”, añaden especialistas como Fernanda Escurra, una de las pioneras del neuro-fútbol y profesora de neurociencias aplicadas al aprendizaje del fútbol en la ATFA (Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino).

 

Caso Neymar

En 2014, neurólogos japoneses publicaron en “Swiss Journal Frontiers in Human Neuroscience”, un estudio en el que demuestran que, en los momentos más importantes de un partido, la actividad de la región del cerebro de Neymar que controla el movimiento del pie no llega ni al 10% de la que tiene en una situación similar un futbolista amateur.

Según los científicos, es como si Neymar no pensara lo que hace, como si todo le saliera de forma instintiva, como un piloto automático.

Concluyeron que esa extraña leve actividad cerebral puede ser consecuencia de la repetición, durante años, de los mismos ejercicios en los entrenamientos, pero que también puede tener una explicación genética.

Según el estudio, hay “evidencias de que el cerebro de Neymar usa muy pocos recursos de las regiones cerebrales que activan los movimientos de los pies precisamente cuando mueve los pies”.

“Una actividad cerebral reducida genera menos carga, lo que le permite realizar muchos movimientos complejos a la vez”, explicó Eiichi Naito, jefe del proyecto.

 

 

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