Cuando el papá no se da cuenta que su hijo no está para jugar a un nivel competitivo

huaman

Si bien es cierto el fútbol base es para que los menores se diviertan, también hay que ser objetivo y reconocer cuando un chico marca diferencias por sus condiciones futbolísticas.

Hay talentos a montón. Y también están los jugadores que no tienen aptitudes para el fútbol competitivo, así se esfuercen en los entrenamientos y lleven una vida ordenada. Lo peor de todo es que desde la tribuna los padres exigen a sus hijos que maniobren la pelota como si fuera sencillo hacerlo.

Hay que ser realistas; a los 10 y 11 años cualquiera puede darse cuenta si un niño puede tener futuro en el fútbol profesional. Lo peor que le puede pasar a un padre de familia es nublarse. Hay casos donde su engreído no es considerado en el equipo titular y el papá reclama de mala manera al entrenador de turno.

Ahí empiezan las quejas y el grupo se quiebra.

 

 

 

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