El entrenamiento emocional es más importante que los ejercicios físicos, en estos tiempos, sugiere psicólogo deportivo

entrenamiento mental y fisico

Debido a la actual situación de aislamiento social obligatorio, por la pandemia del coronavirus, el psicólogo responsable de la Sección de Orientación y Rendimiento Psicológico en el Área de Fútbol Base del CD Tenerife (España), Juan Ramón Álvarez, elaboró un minucioso trabajo en el que destaca, entre otros puntos, que el entrenamiento emocional es más importante que los ejercicios físicos.

La tercera parte del trabajo elaborado se titula “Cuidado personal y ejercicio físico (Cuerpo/consciencia/espíritu)”, y en ella sostiene que “el ejercicio diario nos va a mantener protegido el sistema inmune contra el virus”.

Asimismo, le da mucha importancia a factores como “la meditación y otros ejercicios de relajación”, porque, según el experto español, “es una manera eficaz para conciliar el sueño y optimizar los descansos”.

Hace hincapié, además, en incorporar el entrenamiento mental al ejercicio físico, donde se trataría de “ajustar la atención plena al ejercicio que estamos realizando sin despistes”.

“El trabajo de atención, concentración y consciencia (son de suma importancia), pues conectamos con los músculos que se están ejercitando y tomamos consciencia también de las partes del cuerpo que no intervienen en el ejercicio”, acota.

Otro de los factores que destaca Álvarez, en tiempos del Covid-19, es el crecer como deportista desde la adversidad. Así, incide en “la visualización para la recuperación de alguna molestia o de la optimización del rendimiento de cara a la vuelta de la competición”.

“Podemos realizar un entrenamiento a través de imágenes mentales recreando situaciones de juego o de competición reales, donde el resultado es satisfactorio”.

Añade en su estudio que el autocuidado, la compasión y la gratitud son actitudes positivas a poner más en práctica.

“Hablamos con un lenguaje más amable, más apreciativo y positivo; hay que realizar actos y gestos de amabilidad a los demás cuando vamos a la farmacia, al supermercado o en el trabajo; abrazar con la sonrisa y sentir esa conexión con los demás; confiar en los expertos (sanitarios, profesionales, etc) y rodearse de la gente que te importa”, enfatiza.

A estos factores los incluye en lo que él llama “cultivar el optimismo y la gratitud”. Es decir, “tener gestos de agradecimiento a los demás y sentirnos agradecidos por las cosas positivas que estamos realizando, justo cuando están ocurriendo”.

“Debemos impulsarnos hacia el optimismo focalizando la atención en la información positiva y viviendo el presente, dándole sentido a nuestra vida con actividades que nos motiven”, concluye.

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