Exclusivo: Las anécdotas de Messi en Lima cuando jugó la Copa de la Amistad

InShot_20200831_070350072

A los 8 años de edad, a Lionel Messi lo alojaron en una casa en Pueblo Libre. Cenó el segundo día en Lima en la polleria “Caravana” de la Av. Sucre, y los últimos días lo hospedaron en el hotel “Oscar” de la Av. La Marina en San Miguel…

LO QUE NADIE CONTÓ DE MESSI EN LIMA
Tuve la suerte de coincidir el verano de 1996 con la primera gira internacional de Lionel Messi.
Yo había cumplido el primer año como jefe de prensa en la Academia Cantolao, y estaba también encargado de elaborar la revista oficial de la Copa de la Amistad, el torneo donde llegó con sus compañeros del Newell Old Boys de Rosario.

Su primera visita al complejo Cantolao, le permitió a Lionel conocer el lugar donde, días más tarde, se iba a convertir en el principal talento de ese torneo. Allí apareció Messi, con una pelota despintada en los pies. Nadie podía imaginar que con ese cuerpecito podía ser el mejor de su equipo.

Me dijo un padre de familia del Newells que Lionel era de otro lote. Que aguantaba golpe y no tenía piedad en ridiculizar a cualquier arquero. Yo sólo quería verlo en acción. Al día siguiente me animé a dejar mi escritorio para ver a Lionel en la cancha.

Un equipo de Huancayo fue su primera víctima. Lionel anotó cuatro goles, bailó muchas veces a sus rivales, y con su dribling endemoniado hizo delirar a la gente chalaca.
Un tremendo espectáculo de fútbol bien jugado que nació de los pies de Lionel, y que lo sufrieron varios equipos peruanos, entre ellos el Cantolao, a quien anotó 9 goles en un partido.

Lionel no soportaba las bromas de sus compañeros, tampoco los sándwiches de hamburguesa, menos la mayonesa o la comida chatarra.

En conjunto, era muy difícil poder concentrarlo con todo su equipo. Le gustaba dornir sus horas completas, sin que nadie le hiciera bulla y con la luz apagada.
Había algo diferente en Lionel. No era normal que un niño de 9 años tuviera un comportamiento totalmente profesional. Y sus gustos al comer también marcaba una gran diferencia con el resto. Pedía un lugar donde comprar frutas o ensaladas verdes.

Pensé que Messi bromeaba, pero la realidad era otra. Un adulto, integrante de su delegación, me dijo que el rosarino siempre les aconsejaba a sus compañeros a que comieran sano, y como resultado, recibía burlas e insultos. “Por eso nunca fue recomendable tenerlo con todo el grupo. Y más si es un niño asperger”, concluyó.

Lo que vino después, es ya conocido.
El video de Messi en Perú que pude mandar a grabar con sus goles y colosales actuaciones en ese torneo, lo llevé al programa que tenía Beto Ortiz en Frecuencia Latina. Luego las millones de visualizaciones en youtube, y una serie de entrevistas por haber conocido al pequeño Lionel.

Una historia real que aún poca gente lo cree.
Yo le regalé varios helados “Donito” a Lionel para suplir en parte la falta de frutas y ensaladas que nunca pudo comprar en el complejo Cantolao, y él me dio el más grande premio, conocerlo personalmente, por una semana, al que hoy es el mejor futbolista del mundo.
(Joel Ochoa López)

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

ffffffffffffff